martes, 27 de enero de 2015

Culpables

Por: Manuel Padilla Muñoz

El caso Ayotzinapa fue el detonante de la crisis que vive México en la cual todos somos culpables. La diferencia es el grado de responsabilidad que adquirimos. Hay delitos de comisión y de omisión. Analicemos.
Es culpable por omisión el gobierno federal de Enrique Peña Nieto por no haber actuado a tiempo cuando sabía que los dos órdenes de gobierno, estatal y municipal, del estado de Guerrero estaban penetrados por el crimen organizado y, de hecho, era este el que gobernaba. El procurador de Justicia, como responsable de perseguir los delitos porque fue informado, incluso por el perredista René Bejarano, de la corrupción de algunos alcaldes y debió hacerlo el Cisen para que a su vez lo hiciera saber a su jefe, el presidente Peña Nieto. Los cuerpos de seguridad ----policías municipales y estatales--- eran, al mismo tiempo, parte del crimen organizado que trabajaban para los carteles de “Guerreros Unidos” y “Los Rojos”, así como sus jefes. ¿Qué no le informó el Procurador Murillo Karam al presidente de lo que le dio a conocer el perredista René Bejarano?
Peña Nieto cometió el delito de omisión por haber realizado un pronunciamiento del caso once días después de ocurrido, pretendiendo, sin duda alguna, que el asunto se traspapelara en los archivos vergonzosos de la indignidad. Afortunadamente no fue así. El caso es que el ejecutivo puede alcanzar hasta el grado de complicidad por la desaparición de los 43 normalistas desaparecidos y 6 muertos en Iguala la noche del 26 de septiembre pasado.
Es responsable el ex gobernador Ángel Aguirre, quien dimitió el 23 de octubre porque no hizo nada cuando había asesinatos conocidos por todos, cometidos por los sicarios de delincuentes y gobernantes; su secretario  de salud que fue el principal promotor para que un político-delincuente, José Luis Abarca, llegara a ser alcalde de Iguala. El procurador de justicia de Guerrero porque, a pesar de que debió investigar de oficio esos crímenes, no llevó a cabo las investigaciones de los crímenes de luchadores sociales (Arturo Hernández Cardona, Félix Rafael Bandera y Ángel Román Ramírez y cinco personas más asesinados entre el 30 de mayo y el 1 de junio del 2013 en Iguala) que se oponían al desgobierno municipal perredista que utilizó dinero del narco para su campaña política. Desde entonces, la PGR ya tenía indicios de la responsabilidad de Abarca en esos tres homicidios.
Mayor grado de responsabilidad tienen los dirigentes  del Partido de la Revolución Democrática, PRD, que antepusieron sus intereses personales y de grupo para proponer como candidato a quien ya sabían ---no pueden negarlo ahora--- que José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, conocidos como la “Pareja Imperial”  formaban parte del crimen organizado de la Banda “Guerreros Unidos” en la que había participado padres y hermanos de ella. El PRI y el PAN por no haber luchado contra esta situación y si lo hicieron fue en forma por demás endeble que muy pronto fue ignorada por  la impunidad. Los tres partidos políticos por no haber seleccionado a personas honestas que trabajaran a favor de  la ciudadanía y no de los delincuentes.
Actores del caso están ya identificados. Autores intelectuales: José Luis Abarca, entonces alcalde de Iguala y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, lideresa del cartel “Guerrero Unidos”. Autores materiales: el jefe de la policía municipal de Iguala, Felipe Flores Velázquez, agentes de la corporación y miembros del cartel “Guerreros Unidos”.
Sin embargo, resulta de importancia capital la detención del “eslabón perdido”, el jefe policiaco Felipe Flores Velázquez. Agentes policiacos detenidos aseguran que recibieron órdenes por radio de parte de “A5”, como se identificaba al alcalde José Luis Abarca. Lo dijeron pero el argumento fue de oídas pues en realidad la instrucción fue al jefe de la policía directamente. De ahí la importancia de que el llamado “eslabón perdido”, Felipe Flores, confirme esta declaración porque hasta ahora “la pareja  imperial” no ha sido acusada formalmente por la desaparición de los 43 normalistas. También autores materiales los sicarios del cartel de “Guerreros Unidos” que recibieron a los estudiantes.
Existe, por otra parte, algo que puede alterar las investigaciones. En el centro de la vorágine de las investigaciones, el padre Alejandro Solalinde, defensor de derechos humanos y ahora con mayor protagonismo que el obispo de Saltillo, Raúl Vera, asegura  que José Luis Abarca y su esposa fueron detenidos en Veracruz, estado priista, y llevados a uno gobernado por el PRD, la oposición, la delegación Aztapalapa, en el DF, para no perjudicar al partido de Peña Nieto.
De ser cierta esta aseveración ----no se conocen las fuentes de información del sacerdote--- el caso tendría similitud con el de la francesa Florence Cassez, la secuestradora que, de una pena de 60 años de prisión, logró su libertad gracias a que la PGR montó un teatro televisivo para su publicación.
Si así fuera, la defensa de “la pareja imperial” podría utilizar el mismo argumento en su defensa para lograr no los culpen de la muerte de los normalistas. ¿Podría ser? ¿Habrán considerado estos los investigadores de la PGR?
En suma, si queremos que el martirio de los 43 normalistas no sea en vano, lo primero que debe suceder es aplicar todo el peso de la ley  a los responsables, de acuerdo a su índice de gravedad, sin impunidad alguna. De inició, el presidente Peña Nieto debe aceptar la responsabilidad del gobierno que encabeza y pedir perdón al pueblo de México y, de inmediato, reinstaurar el estado de derecho. Solamente esto terminaría con la corrupción y la impunidad. Cuando esto suceda se fortalecerán nuestras instituciones y nuestro país podrá iniciar el largo camino de la justicia y la democracia. Pero primero, hagamos justicia a los mártires de Ayotzinapa, luego a los de Tlataya, a los de Allende, Coahuila, y demás miles de desaparecidos forzosamente. ¿Viviremos para verlo?
PREGUNTAS SIN RESPUESTAS… HASTA AHORA
1.- ¿Si, como declararon los dos sicarios de “Guerreros Unidos”, asesinaron e incineraron los cuerpos de los estudiantes formando una o varias piras humanas ---como en la Edad Media a los herejes--- cuántos litros de gasolina y diesel utilizaron, de donde la trajeron, dónde la compraron, cómo la transportaron, para una fogata que duró más de 12 horas y con más de 1600 grados centígrados y Nadie se diera cuenta de ello?  Se utilizaron muchas llantas,  madera, plásticos. Especialistas en termodinámica aseguran que es imposible calcinar en ese lapso a 43 cadáveres.
2.- ¿Por qué, donde mostraron que fue la incineración, no quedaron cenizas en el suelo?
3.- ¿Cuántas personas participaron en la incineración, recolección de cenizas y limpieza del terreno?
4.- ¿Y, la más importante, de verdad nadie, absolutamente nadie de los habitantes en ese sector se dio cuenta de la movilización y tráfico de vehículos ni siquiera de la imponente fogata que debió haber sido? ¿O tienen miedo de hablar?
5.- ¿Si estuvieran vivos los estudiantes, dónde los podrían tener presos, sin que nadie se dé cuenta, ni siquiera de algún llamado de auxilio de los jóvenes?
6.- ¿Cómo los alimentan, qué cantidad de víveres diarios se requieren?
7.- ¿Puede ser entendible que, teniendo detenidos a la mayoría de los autores materiales e intelectuales, 10 mil agentes de los cuerpos de seguridad, que utilizan camionetas, cuatrimotos, caballos, helicópteros y hasta “drones”  (aviones no tripulados) no encuentren a los desaparecidos?

Comentarios: manuelpadillaperiodista@hotmail.com 

Miguel Riquelme: RE PRO BA DO

Manuel Padilla Muñoz

En su primer año de gobierno, el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme, fue rotundamente reprobado por la ciudadanía. Era de esperarse, no podía ser de otra forma.
De acuerdo al Barómetro del Centro de Investigaciones México Avanza ---organismo encuestador muy respetable, por cierto---, el alcalde recibió, de parte de la ciudadanía, una rotunda reprobación de 4.9 en una escala de 10; en el mes de julio había obtenido una calificación de 5.9; la eficiencia en los servicios municipales va a la baja; muy, pero muy al contraria a la visión del inocente gobernador Rubén Moreira Valdés, que un mes antes había calificado a Riquelme con ¡un 10!.., lo que demuestra la miopía del ejecutivo coahuilense que vive en un mundo irreal pero que tenía que tratar alabar va su engendro y, de paso, tratar de vernos la cara de tontos a los laguneros.
Pero no solamente Riquelme fue reprobado por los laguneros. También lo fueron el presidente Enrique Peña nieto, con una calificación reprobatoria nada honrosa de 3.9 cuando en el mes de julio obtuvo un 5.3. El caso más grave fue el de Rubén Moreira que fue calificado con un 3.8 mientras que en julio había obtenido 4.7. Lo anterior nos indica que la percepción de los laguneros es también contra el PRI, que de nuevo nada tiene y sí todos los viejos vicios y corrupción del viejo PRI. ¿Será esto factor determinante para las elecciones de diputados federales el próximo año?
El problema de Miguel Ángel Riquelme es de fondo. Es un alcalde espurio. A fuerza de ser sinceros, no ganó democráticamente la presidencia municipal pues si la elección hubiese sido, de partido a partido (PRI-PAN), Torreón sería gobernado por el panista Jesús de León Tello, que, lo más probable es que fuera peor. Fue gracias a la “ayuda” de más de 4 mil votos que le proporcionaron remedos de partidillos creados por el moreirato para que sus amigos puedan enriquecerse a costa del dinero público, entre los que destacan Primero Coahuila, cuya familia del profesor y ex cacique de Matamoros Jesús Contreras Pacheco succiona millones de pesos y el de la Revolución Coahuilense del nefasto Abundio Ramírez, más conocido en el bajo mundo del hampa política como “Ratabundio”.
Miguel Riquelme no ha sabido legitimizarse como alcalde en un año de gobierno por la sencilla razón que no tiene capacidad para ello y su gestión está a ritmo de los vaivenes que le dictan su pobre imaginación y su cercano círculo de amigos y colaboradores que buscan un raudo enriquecimiento aunque sea en forma ilegal. Vieron que en las anteriores Administraciones sucedió así y tratan de aprovechar la impunidad que les brindan sus cómplices en el poder. Miguel Riquelme es un burócrata que, por azares del destino alcanzó la presidencia municipal gracias al apoyo de su patrón, el gobernador Rubén Moreira, a quien ilusamente busca suceder en el cargo. Pero, más que demostrado está ya que si no puede gobernar un municipio, menos, mucho menos, el estado de Coahuila.
¿Por qué ha caído tan bajo la concepción que de Riquelme tienen los laguneros? Ciertamente no es mera coincidencia. Para responder a esta interrogante debemos acudir, de nueva cuenta, al Barómetro de México Avanza, que parece ser “la voz de los sin voz”, la de los encuestados, la voz del pueblo, que nunca se equivoca porque es la voz de Dios. Y si se equivoca, vuelve a mandar, porque así debe ser la democracia.
La obligación ineludible de un Ayuntamiento es organizar y proporcionar los servicios públicos que requiere la ciudad y los ciudadanos: seguridad pública, limpieza, alumbrado público, educación y obras de infraestructura. Para ello pagamos el impuesto predial, único impuesto que el municipio le está permito cobrar. En Torreón, en la presente administración estos servicios son sumamente caros y muy, pero muy deficientes. Los torreonenses expresaron sus calificaciones de estos servicios: Seguridad Pública, 4.4 (4.7 obtuvo en julio): Alumbrado Público, 5.4 (5.6 en julio): recolección de basura, 6.4 (7.8 en julio), aunque el mérito es la empresa PASA, no del Ayuntamiento; Vialidades, 4.8 (5.8 en julio): transporte público, 4.4 (4.7 en julio), entre los servicios más importantes. Todo a la baja; no hay mejoría en nada. Todos los servicios en reprobación. Lo más importante: eficiencia del Ayuntamiento, 4.5 (5.9 en julio), lo que significa que el actual Ayuntamiento es ineficiente, no puede con “el paquete”. Recordemos que la ineficiencia es también corrupción. En conclusión, tenemos un Ayuntamiento corrupto encabezado por Miguel Ángel Riquelme. ¿O no?
Independientemente de los factores nacionales que, indudablemente, han repercutido en el ánimo delos ciudadanos mexicanos, los casos de los estudiantes asesinados e incinerados de Ayotzinapa, de los 22 muertos de Tlataya por militares, de los casos de desapariciones forzosas en Piedras Negras y Allende, Coahuila, de las “Casas Blancas” de Peña Nieto y su esposa, “La Gaviota Angélica Rivera y Luis Videgaray, secretario de hacienda, que a final de cuentas retumban contra el podrido sistema del “viejo PRI”, hay factores locales de influencia entre los laguneros: Aumento del impuesto predial y de todos los llamados derechos; rehabilitar, con cargo a los ciudadanos y aumento de llamado “derecho” por recolección de basura que, dejar de cobrarla al usuario, fue la única cosa buena que tuvo el anterior alcalde, el nunca bien recordado Eduardo Olmos Castro; el ofensivo “donativo” al Club Santos Laguna de Futbol por más de 140 millones de pesos en efectivo y exentarlos de pagar ningún otro “derecho” o impuesto, lo que ofendió seriamente a los laguneros; llenar de cantinas la periferia de la Gran Plaza, que se rumora fuertemente, pertenecen a políticos de la anterior administración pero autorizadas por la actual, por lo que la que sería emblema de nuestra ciudad dejó de ser un paseo netamente familiar como lo había prometido el anterior presidente Municipal; la utilización de un grupo de “porros”, encabezados ahora por Lorena Charlas, para reprimir a golpes a quienes se manifiesten en la presidencia municipal contra quienes no acepten las estupideces de Riquelme que, siendo estudiante del Tec. De la Laguna, también fue “porro”. La memoria social recuerda que Lalo Olmos tenía un grupo igual pero de los “temibles” de la 24, encabezados por “el caballo”. Y todavía más, Riquelme y su pandilla nos amenaza con recluirnos en las frías celdas de la cárcel si no pagamos impuesto predial y servicio de agua potable. El Departamento de Vialidad (ahora, pomposamente le llaman de movilidad urbana) y los Tribunales Municipales revientan de corrupción y pus.
Pero claro, como en todas las cosas, existe siempre luz y sombras. En algo deben tener buenas calificaciones nuestros “gobernantes” municipales. En hacer negocios a la sombra del poder ¡obtienen un 11 de calificación!: el contrato para renovar el alumbrado público, a un costo de 1,300 millones de pesos, cuestionado severamente por empresarios del ramo y organizaciones de la sociedad civil, que aseguran que el costo real de dicha obra es de 700 millones de pesos pero se eleva a 1,300 para cubrir el mantenimiento de dicha obra hasta que se termine de pagar el préstamo. La licitación fue ganada por la empresa Construlita en situación no muy clara que dejó entrever algo turbio. Miguel Ángel Riquelme jamás tomó en cuenta a esos reclamos sociales pero tampoco clarificó el caso. ¿No es este asunto motivo para suponer, ante la opacidad, un jugoso, jugosísimo “negocio” para algunos funcionarios municipales? El caso del donativo en efectivo al Santos Laguna es un caso similar. En este tipo de “negocios” sucios, nuestros políticos municipales, desde ahora, les auguramos una calificación de 11. Salieron más ladrones que los anteriores. O sea que estábamos mejor cuando estábamos peor.
Lo más grave de Miguel Ángel Riquelme es que es un autoritario. Nunca escucha siquiera a las voces disidentes; jamás acepta una crítica. Considera que sus órdenes son divinas y no duda en reprimir a quienes no piensan como él. La sociedad civil le vale madre.
Desde esta óptica, consideramos que nuestro municipio está en manos de funcionarios ineficientes y corruptos que, alentados por la impunidad que el gobernador Rubén Moreira brinda a todo aquel que le sirve lacayunamente esperan enriquecerse rabiosamente a la sombra del poder municipal, como lo hicieron quienes los antecedieron. La gravedad de las acusaciones de ineficiencias y corruptos alcanza no solamente al alcalde sino también a regidores y síndicos sino también a jefes de departamentos. Desafortunadamente ya no está El Chapulín Colorado para salvarnos. Y, por favor, que no me replique Riquelme que el que acusa tiene la obligación de probar. Lo haré con gusto si me permita acceder a toda la documentación del Ayuntamiento.
Como consecuencia, determiné que no voy a pagar impuestos municipales porque no quiero que ese dinero vaya a parar a manos del equipo de futbol Santos Laguna, que son riquísimos pues el equipo tiene un valor de 4.6 millones de dólares o a los bolsillos de pillos metidos a funcionarios municipales..
SACAPUNTAS
“No obstante que la deuda ha crecido, la inversión pública no lo ha hecho, lo que significa que los recursos municipales crecientes han financiado en su mayoría la carga burocrática y no la inversión productiva” informe de la ASE sobre deudas municipales en Coahuila (Vanguardia 17/12(2014). ¿Así o más claro? Lo dicho, nos está robando esta caterva de políticos que nos gobiernan-
manuelpadillaperiodista@hotmail.com